El Tata Dios - Juan Jose Santos
Solapa
Juan José Santos es licenciado en Historia de la Universidad de Buenos Aires, ha sido docente en la Facultad de Filosofía y Letras de la misma Universidad y es integrante del Programa Patrimonio Histórico con sede en el Instituto de Historia Argentina y Americana #Doctor Emilio Ravignani#. Actualmente está realizando una Maestría en Sociología de la Cultura en la Universidad Nacional de General San Martín. Ha publicado trabajos sobre aspectos vinculados a la cultura y la política argentinas entre 1850 y 1880 y es coautor de Historia Argentina y Latinoamericana I, 1780-1930 (Tinta Fresca, 2006).
Contratapa
¿Cómo y por qué un puñado de paisanos del sur bonaerense se percibió como un conjunto de "elegidos" llamado a exterminar a los inmigrantes y cumplir el papel que la providencia esperaba de ellos ante el advenimiento del Juicio Final? El 1° de enero de 1872 medio centenar de "gauchos" asaltaron el pueblo de Tandil a los gritos de "¡Viva la religión! ¡Mueran gringos y masones!" Antes de ser aprehendidos por las fuerzas del orden, acabaron con la vida de treinta y seis inmigrantes, de ambos sexos, incluidos niños y criaturas de pocos meses. Ante la Justicia, dirían más tarde que actuaron mandados por un curandero, a quien reconocían como Tata Dios y Salvador de la Humanidad, que les había anunciado el inminente Fin de los Tiempos y la tarea que Dios tenía reservada para ellos: el exterminio de los extranjeros y masones. La investigación intenta abordar este singular episodio de violencia xenófoba en el marco del proceso de modernización que atravesaba la sociedad bonaerense. Se hace hincapié en las tensiones que introdujo un proyecto civilizador que consideraba a la inmigración europea como un agente fundamental en la transformación del "desierto" y la construcción de una nación moderna.
Tiempo de Violencia en la Patagonia - Gabriel Rafart
Sinopsis
Las sociedades patagónicas de finales del siglo XIX y primer tercio del XX vivieron un tiempo de violencia "inorgánica", resistida y combatida. La violencia más temida la ofrecían los bandidos en su versión de "bandolerismo patagónico". Sin que fueran "subrogantes de la protesta social", el bandidismo del sur argentino expresó prácticas y el horizonte cultural de una sociedad que quiso ofrecer un distintivo modelo de "gobierno" para los hombres. Un modelo cruzado por el conflicto entre quienes querían conservar los instrumentos de coerción y el Estado que, con sus jueces y policías, se proponía un orden de acuerdo a los cánones liberales-conservadores y del nacionalismo unificador.Las sociedades patagónicas de finales del siglo XIX y primer tercio del XX vivieron un tiempo de violencia "inorgánica", resistida y combatida. La violencia más temida la ofrecían los bandidos en su versión de "bandolerismo patagónico". Sin que fueran "subrogantes de la protesta social", el bandidismo del sur argentino expresó prácticas y el horizonte cultural de una sociedad que quiso ofrecer un distintivo modelo de "gobierno" para los hombres. Un modelo cruzado por el conflicto entre quienes querían conservar los instrumentos de coerción y el Estado que, con sus jueces y policías, se proponía un orden de acuerdo a los cánones liberales-conservadores y del nacionalismo unificador.

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